¿Por qué se le da tan bien a Silicon Valley hacer que odies las cosas que deberías amar?

Silicon Valey

Para cualquiera que haya pasado un tiempo en una gran metropoli, San Francisco sólo puede describirse como una serie de disfuncionalidades interrumpidas ocasionalmente por unas buenas vistas. El mercado inmobiliario es una pesadilla. El tráfico intenso y estático. El sistema de transporte público sirve como pasarela atestada entre los diferentes barrios.

Y no entremos en el tema de como esta ciudad, cada vez más pudiente, no llega a atender a una gran parte de la población que vive en la calle.
Toda esta disfuncionalidad, crea un mercado creciente de startups centradas en el consumidor y en intentar mejorar el día a día de la ciudad. No es de extrañar que Uber, Airbnb o Instacart empezaran aquí.
Tampoco es extraño que cuando los scooter eléctricos empezaran a verse por las calles de San Francisco en Marzo, mucha gente quisiera montarlos. Baratos, útiles y un transporte libre de emisiones que te lleva a donde necesitas. Algo que mejoraría cualquier ciudad y no sólo una tan rota como San Francisco.

De la noche a la mañana, una de las compañías de scooter más conocidas, Bird, consiguió una valoración de 1 billón que llegaría a los 2 billones al poco tiempo. Uber invirtió 1 billón en uno de sus competidores, Lime, como alternativa al desplazamiento mediante coche. Las bicicletas eléctricas no se han quedado atrás ya que Uber compró Jump y Lyft compró Motivate.

Pero por el camino sucedió algo que nos es familiar, las quejas a la novedad. Por cada persona que no tiene que esperar a un autobús atestado, aparece otra persona furiosa por la plaga de scooters que campan a sus anchas por las aceras no menos atestadas de la ciudad que luego son abandonados en las intersecciones de las calles. A medida que crecían las quejas, el ayuntamiento de San Francisco se ha visto obligado a imponer una moratoria a los dueños de estas flotas de scooters para que pausen sus operaciones y consigan los debidos permisos.

¿Cómo puede ser que algo tan necesario y beneficioso se convierta tan rápido en un imán para el resentimiento? La respuesta es la filosofía de Silicon Valley: O creces rápido o a tu casa.

Replicando la estrategia utilizada por Uber y Lyft, dónde las ciudades se toman al asalto y se registra al máximo número de conductores y usuarios antes incluso de que las autoridades se den cuenta de que existe una cosa llamada transporte compartido que hay que regular; Bird, Lime y Spin han depositado en las ciudades miles de patinetes que ni necesitan base de carga, ni casco para usarse. Ha sido un riesgo muy bien calculado. Al final, mejor lidiar con un guerra de marcas que ser más conservador y contentarse con los restos de los que han llegado antes.

Muchas veces, las compañías que más se esfuerzan en alienar a sus usuarios son las que no tienen competidores directos, los bien llamados, «monopolios naturales». Sin ir más lejos y como ejemplos claros, Google representa el mopolio de la búsqueda y Facebook el de las redes sociales.

«Google no necesita preocuparse de perder usarios, simplemente centrarse en que usen más Google y más de sus productos» asegura John Herrmann. «Vindicadas por el crecimiento, estas empresas se toman la libertad de rediseñar nuestras vidas online más de lo que hemos pedido»

Facebook sigue sin rival en lo que a redes sociales se refiere tras conocer el estancamiento de Twitter y tras aplastar a Snapchat. Aún así, sigue sedienta por un like, share o por usuarios activos diariamente. En su esfuerzo por maximizar el engagement, Facebook ha creado una máquina perfecta para esparcir desinformación y que al final deja al usuario bastante descontento. En los últimos tiempos parece que la compañía está volviendo a su misión original de poner en contacto a amigos y familiares, pero sólo lo hace tras el caos generado que ha llevado a crear un sentimiento de que la sociedad en su conjunto está amenazada.

¿Cuál es la alternativa? Sea cual sea lo más probable es que no salga de Silicon Valley. Las empresas respaldadas por las empresas más tech tienen que buscar el hipercrecimiento casi por definición. Para ellos una Startup que mantiene a sus clientes contentos y que consigue nuevos seguidores a un rítmo prudente, debería tomar mayores riesgos, incluso si eso significa ganar nuevos enemigos. Especialmente si significa ganar enemigos.
Pero aceptar que la única estrategia que funciona es apretar el botón del crecimiento hasta que se rompe hace que aparezca un poco característico sentimiento de fracaso, en una industria que se enorgullece de ver nuevas posibilidades.
Después de todo, hacer alfo más rápido y más grande que el resto no es la único que te hace ganar en los negocios. También está el hacerlo mejor que el resto