Los cinco beneficios del consumo colaborativo

Beneficios del consumo colaborativo.

Cámbiate al consumo colaborativo con la nueva forma de economía que ha llegado para quedarse.

Cinco bondades del Consumo Colaborativo

Cinco bondades del Consumo Colaborativo

La historia del consumo colaborativo se puede remontar al momento en el que el hombre vivía en cavernas; éste ha intercambiado bienes materiales o servicios por otros objetos o servicios a través del trueque, una forma de economía en la que no interviene el dinero y que ha llegado hasta nuestros días, actuando siempre de manera secundaria y, a veces, imperceptible. Pero, desde hace unos años, la crisis económica ha obligado a los consumidores a aguzar el ingenio y a potenciar antiguas prácticas que, con los avances alcanzados por la tecnología, hoy están, prácticamente, al alcance de todo el que tenga acceso a un dispositivo conectado a la red.

Y esto va mucho más allá del simple trueque. En este mundo globalizado, las plataformas digitales permiten replicar la manera en que siempre hemos compartido, vendido, prestado, alquilado y regalado. Pero todo eso que antes se realizaba cara a cara de forma muy puntual, ahora, se reproduce de forma más masiva, a una escala y con unas facilidades que nunca habían sido posibles. La eficiencia de Internet, combinada con la capacidad de crear confianza entre extraños, ha creado un mercado de intercambios eficientes entre productor y consumidor, prestador y prestatario y, también, entre vecino y vecino. Estos intercambios se realizan de manera rápida, sencilla y, prácticamente, sin intermediarios.

  • De las maneras más novedosas y asequibles podemos, entre otras cosas:
  • Compartir coche para los traslados entre ciudades (Blablacar o Zipcar).
  • Viajar alrededor del mundo alojándonos en casas de desconocidos (Airbnb).
  • Rescatar nuestra vieja bicicleta y hacerla parte de un sistema de uso compartido (Bike-Crossing).
  • Intercambiar objetos que ya no utilizamos por aquellos que sí necesitamos (Truequeweb).

No hay límites para este fenómeno creciente que conocemos como economía o consumo colaborativo.

Incluso, ha cambiado la manera que teníamos de obtener conocimientos e información. Ha surgido el aprendizaje colaborativo, que es posible gracias a las plataformas digitales especializadas en diversas áreas del conocimiento, como Bluebottlebiz, que ofrece una amplia gama de contenidos para la formación de profesionales en temas empresariales. Los usuarios pueden interactuar con otros usuarios de la red o añadir contenido propio y ponerlo a disposición de compañeros de trabajo y clientes.

El aprendizaje colaborativo de BlueBottleBiz parte de la economía colaborativa.

El aprendizaje colaborativo de BlueBottleBiz parte de la economía colaborativa.

¿Por qué está forma de economía se ha hecho tan popular?

Porque brinda muchos beneficios, unos muy evidentes y otros aún no tanto, pero que, poco a poco, irán adquiriendo relevancia y consolidando aún más estas prácticas. A continuación detallamos los cinco más importantes:

  1. Ahorro de dinero. En muchas de las transacciones realizadas con este sistema ni siquiera interviene el dinero, ya que obtenemos lo que necesitamos aportando otro objeto o prestando un servicio a cambio. Pero cuando está presente, el mero hecho de compartir propicia que gastemos mucho menos que lo que gastaríamos de forma individual. Si varias partes intervienen en el proceso de compra y luego comparten la propiedad de un artículo o servicio, se obtienen mejores precios netos.
  2. Mayor oferta. Al sumarse a las ofertas ya existentes de productos y servicios, los bienes de segunda mano y los servicios prestados por particulares que, a su vez, pueden ser ofertados en estas plataformas por infinidad de personas, se amplía considerablemente la oferta de los mercados tradicionales.
  3. Accesibilidad. A través del uso de la tecnología y la potenciación del tradicional boca a boca que implican las redes sociales, pueden llegar a manos de los consumidores ofertas y oportunidades que, de otra manera, nunca hubieran visto la luz.
  4. Conexión social. Además de conseguir sus fines prácticos, estos sistemas de consumo colaborativo logran unir y relacionar a personas con un perfil social parecido y que pueden compartir intereses y experiencias agradables, permitiéndonos establecer conexiones significativas y basadas en la confianza en el otro.
  5. Impacto tecnológico. Compartir y alquilar más significa producir y desperdiciar menos. Un ejemplo clave: compartir coche, además de contribuir a mejorar la economía de todos los implicados, tiene como consecuencia directa una reducción de las emisiones de gases tóxicos en el ambiente.

Pero más allá de estas ventajas palpables, el consumo colaborativo tiene un impacto más a largo plazo. Se puede decir que “hackea” el sistema de excesivo consumo que caracterizó al siglo XX, basado en comprar y tirar y que privilegiaba la propiedad individual. A través de estas plataformas tecnológicas donde la gente colabora directamente para cubrir necesidades materiales y de servicios, la economía retorna a una escala más humana y comprensible.

Por supuesto que las empresas tradicionales intentan resistir a estos cambios y ya se han empezado a poner en duda los aspectos legales de estos negocios basados en el compartir, a ponerse en evidencia sus supuestos impactos sobre el PIB y la consecuente pérdida de puestos de trabajo al reducirse la manufactura, entre otras “desventajas”.

Pero la economía colaborativa llegó para quedarse. Gradualmente aquellas industrias basadas en la venta masiva de productos tendrán que entender que ya no se vende sino que se alquila, se redistribuye o se comparte. Estas compañías deberán adaptar su modelo de negocio para comenzar a ofrecer servicios alrededor del producto.

Este cambio de paradigma -de un modelo de sociedad vertical a uno horizontal, de persona a persona- afecta no sólo al consumo (con reducción de residuos y generación de nuevos productos) sino, también, a la producción, la educación, las finanzas y la política.

Contribuye a cambiar las reglas del juego en una sociedad cuya cultura del despilfarro la llevó a una crisis sin precedentes, de la que solo podremos salir con la colaboración de todos.

Por: Vivian Stusser.